lunes, 11 de noviembre de 2013

La contabilidad triangular o de partida triple

A finales del siglo XV, dos frailes vinculados con la República de Venecia dieron el impulso definitivo al sistema contable de la partida doble que se venía utilizando en la Toscana desde hacía más de doscientos años, de ahí que, en toda Europa, a ese método del debe y ha de haber se le conozca también por el sobrenombre del método veneciano: fueron, por un lado, Benedetto Cotrugli –o Benedikt Kotruljević, si se prefiere utilizar la denominación croata a la italiana– y su obra Della mercatura et del mercante perfecto, escrita en 1458 pero que permaneció inédita hasta 1573, donde estableció que ogni partita che si scrive in libro grande debbe essere scripta due volte, una volta facciendo debitore colui che de´dare, l´altra volta facciendo creditore colui che de´havere (es decir, que todas las partidas que se anotan en el libro deben estar asentadas dos veces, una vez haciendo deudor al que debe dar, y la otra vez haciendo acreedor al que ha de haber); y, por otro lado, el célebre fray Luca Pacioli que publicó la Summa di Arithmetica, Geometrica, Proportioni et Proportionalita en la serenísima capital de los canales, en 1494, convirtiéndose en el gran maestro de este método de la cuenta y razón.

Hoy en día, cuando han transcurrido más de quinientos años desde que se publicaran aquellos pioneros tratados, el experto catalán Antonio Arjona Brescolí considera que ha llegado el momento de que la contabilidad se mire con osadía para reflejar un tercer asiento: la tercera partida representa y valora el importe que afecta a los movimientos de flujos de fondos y que, en último término, tendrá su reflejo en el Estado de Flujos de Efectivo; de este modo, en el asiento de la contabilidad triangular, aparte de la coordinación de las dos partes esenciales de un hecho contable: un origen o fuente de financiación, que se reflejaría en el haber, y un fin o inversión, que se reflejaría en el debe, se añade una tercera parte: el movimiento de flujo de efectivo (que no caja). En su opinión, la contabilidad triangular tiene una doble pretensión: se toma conciencia del movimiento de flujo en la misma operación que registra el asiento contable y permite elaborar, directamente, el Estado de Flujos de Efectivo por la suma del saldo de las cuentas de flujo que se agregan al epígrafe correspondiente. Esta novedosa perspectiva del hecho contable, donde se refleja ese movimiento de los flujos, proporcionaría una nueva información útil y valiosa [ARJONA BRESCOLÍ, A. La contabilidad triangular o de partida triple. San Vicente, Alicante: ECU, 2012].

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